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¿Para qué Musicoterapia y por qué con un musicoterapeuta?

La palabra lo dice: musicoterapia es hacer terapia con música. En musicoterapia utilizamos los principales elementos de la música, como el ritmo, la armonía y la melodía, para conseguir unos objetivos, acordados con el usuario o su familia, así como otros terapeutas que acompañen a la persona.

El objetivo general es mejorar la calidad de vida y el bienestar de dicho usuario/persona; para ello, se añadirán otros objetivos en las sesiones y, a medio/largo plazo, personalizados. Pero en este artículo, quiero ir más allá respecto al significado de la palabra, porque nos puede dar información acerca de para qué y para quiénes es la musicoterapia.

Música y terapia son dos términos que provienen del griego, que significan respectivamente “arte de las musas” y “curación/cuidado”. Si seguimos tirando del hilo: arte viene del latín “ars”, que significa “habilidad/saber hacer”; y las musas, en la antigua Grecia, eran sus divinidades femeninas, pero la raíz indoeuropea de la palabra “musa” es “men”; por eso, se relaciona el significado de esta palabra con mente y con la inspiración creativa. Por todo ello, musicoterapia sería algo así como la curación a través del saber hacer de la inspiración creativa.

Todos tenemos capacidad de crear: niños, adolescentes y adultos. No solo a nivel artístico, sino jugando, cocinando, escribiendo… y tomando decisiones o llevando a cabo cualquier acción en nuestro día a día, ya que así vamos creando nuestra propia vida. A lo largo de nuestra existencia, hay momentos en los que no podemos tomar esas decisiones o llevar a cabo determinadas acciones por nosotros mismos, bien porque aún no estamos preparados (infancia, adolescencia, personas con alguna diversidad funcional, etc.), o bien, porque perdemos la inspiración para seguir conduciendo nuestra vida (dificultades emocionales, ansiedad, depresión, etc.).

Una de las formas de recuperar la capacidad de crear es a través de la música, y si te acompaña un musicoterapeuta en tu proceso, ¡mucho mejor!, porque tendrás una guía especializada para ello. Igual que para escalar el Everest hay un sherpa que guía a los alpinistas, en un proceso terapéutico con música debe haber un musicoterapeuta. Tú no tienes por qué saber música, ni saber tocar un instrumento, ni afinar para cantar… La música será el vehículo, la herramienta para conseguir lo que necesites, y el musicoterapeuta, el facilitador del proceso de recuperación de tu poder de crear.